martes, 24 de diciembre de 2013

Putos cardinales

Me regalaron una brújula por Navidad. 


¿Este-Oeste?
Me preguntó el sur
 antes de perder el norte


Uno:
Me fui al este, por tu corazón a la izquierda, latiendo, bombeando un atentado vital contra la nada, llamando poesía a cada frase que escribí en tu espalda.

Dos:
Partí al oeste; sombrero "Estilo western" y un revolver a una bala de dispararme. En esta cama hay sitio para los dos. Pero ya no quedan balas estoy dispuesto a salvarme.

Tres:
Corrí al sur buscando el norte. Imposible salir bien parado. Las musas por aquí vuelan rápido cuando están cerca del poeta, por eso nunca quise ser poeta. Por eso me abracé a tus caderas y precipicios hasta quemar el sol de estas tierras.

Cuatro:
Fin del viaje. Me voy al norte. Me voy a casa con más hambre que miedo. Me voy con más rutinas que dudas. Tu boca ahí, bien arriba, en lo más alto (que es mi oído) susurra “Te quiero”

¿Este-Oeste?
¿Norte o sur?

Nunca supe aprenderme los putos cardinales,
pero ahora cuento: Uno, dos, tres, cuatro…
te beso y pierdo el norte.

                                             Pueden quedarse con la brújula.

No hay comentarios:

Publicar un comentario