lunes, 25 de noviembre de 2013

Siempre hay un "roto"

Nunca encontré ningún motivo para romper mis juguetes cuando era niño. Siempre pensé que se merecían un motivo mejor que yo para romperse y por eso luché siempre por mantener lo mejor posible su integridad.

Luego cuando me hice un poco más mayor (no mucho), me encontré con mucha gente que no tuvo nunca ningún problema en tratar al resto como juguetes y mucho menos en romperlos si les apetecía.

He de admitir que desde entonces siento una gran simpatía por las víctimas de estos impunes terroristas emocionales. Al final me he ido rodeando de gente un poco rota que en más de una ocasión me cortó con sus pedazos hasta hacerme sentir mal.

Pasó el tiempo y no por las heridas dejé de ser un soñador. No he temido llevarme a la cama sueños que ya venían rotos de serie  y que de alguna manera habían acabado con la paciencia de otros. Qué putada eso de sentir con el bolígrafo en la mano y la astilla  ajena en el corazón. Qué putada…

Pero también he de confesaros que si algo me ha ayudado a conservar mis sueños estúpidos han sido algunos libros. Libros viejos y rotos por alguna parte. Con los libros viejos y rotos me ha pasado lo mismo que con las personas viejas y rotas; son los que me han marcado. Esos son lo que me han salvado realmente  de las de más cien noches de las que ya nos hablo Gabo.

Así que por favor no vengas ahora a decirme que me busque otra mitad, no vengas a decirme que me complete nada ni nadie. No vengas a hablarme de sueños o de juguetes rotos en los que nadie cree. Por favor no vengas a hablar de treguas que me callen. Háblame del viejo roto, del soñador que me llevó a Macondo y hoy ya no lo recuerda.


1 comentario:

  1. "Luego cuando me hice un poco más mayor (no mucho), me encontré con mucha gente que no tuvo nunca ningún problema en tratar al resto como juguetes y mucho menos en romperlos si les apetecía" QUE RAZÓN TIENES.

    ResponderEliminar