Me brotan primaveras en el pecho solo de recordarte, salen
flores de la roca y el mundo se vuelve algodón de azúcar. La justa cantidad de
abril, dos cucharadas soperas de mayo, el color vital del sol inesperado en
Gijón, la simple complejidad de lo simple.
Te quiero,
necesito repetírmelo como quien reza, porque cada mirada parece ya otra forma
de decir lo obvio.
Gracias, aún tengo
poesía en el pecho, fuimos el jodido estribillo de una canción de Quique
González.
Lo siento, te
espero como quien espera un tren y se lleva algo mejor que un simple billete de
ida y vuelta.
Ayer fuiste una presencia salvavidas, salvamuertes,
salvamultas, salvaidiotas y hoy eres hoy.
No pienso dejar de mirarte.
Te quiero y me da
lo mismo decirlo, has derretido a la piedra y ahora soy nube
Gracias, ahora rozo
las estrellas con la nariz con solo ponerme de puntillas.
Lo siento, pero te quiero, no encuentro otra forma de
decirlo.
Ayer fuiste una presencia salvavidas, salvamuertes, salvamultas, salvaidiotas y hoy eres hoy. No pienso dejar de mirarte.
ResponderEliminarPero, pero. PERO ♥