lunes, 14 de julio de 2014

Escenas costumbristas


Me acostumbro a huir de golpe en golpe en el estómago,
reviso lo  que queda mí y finjo anunciar mi retirada,
solo quiero contar que me han arrancado las entrañas,
me han retorcido por dentro hasta hacerme crujir las costillas,
me han cosido los nuncas a la espalda y os prometo que me arrodillaron
hasta hacerme decir: Basta
y no fue suficiente

¿Lo oyes? ¿Las oyes?  Es el sonido de las cadenas, los fantasmas han dejado de tener miedo y están preparados para el primer disparo, este no es un poema de redención

Es costumbre donde yo vivo ser criminal y llevar a tus espaldas un montón de sueños enjaulados.  La música no cesa pero, ya sabes, los  pájaros cantan a pesar de la lluvia y los poetas escriben sobre todo cuando llueve, sobre todo cuando duele. Tengo más de pájaro que de poeta y es por eso que todas mis esperanzas tienen forma de ala.

 No será poesía pero es costumbre y las señoras sacuden las alfombras mientras los policías sacuden a los cerdos y yo soy un CERDO. Mis letras son en el fondo una piara de utopías e irreverencias. Espero que jamás sea el novio perfecto para sus hijas.

No queda bonito contarlo pero es costumbre ver sonreír a sus corbatas y que todo lo que algunos llamamos libertad sea la última mierda para ellos, sea la última voz a la que quisieran escuchar, pero no van a callarnos.

La ley y  la costumbre dicen que son fuentes de derecho. Curiosamente hace tiempo que esas fuentes han dejado de de darme de beber. No será costumbre pero la Bastilla sigue sonando a revolución,  y nuestros odios, mañana, serán algo más que escenas costumbristas





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