sábado, 5 de enero de 2013

Peces


“Un pez solo en su pecera se entristece y entonces basta ponerle un espejo y el pez vuelve a estar contento”. J. Cortázar
Hoy voy hablarles de ese pez. Ese pez, imagínenselo, solitario danzando por la pecera que es su propio mundo de un sitio para otro. Con sus corales y sus algas que no son ni corales ni algas. Que aspira aunque sea a rozarlos con su aletita y ni si quiera puede porque no son más que una gran pegatina. Puede soportar eso y  puede soportar que se le lance comida al agua como una lloviznita milagrosa, para subsistir. Vamos a suponer que los peces no pasan sed y que así, junto con esto tiene sus funciones biológicas más o menos cubiertas (en el tema de que tiene que vivir con sus propias heces flotando no quiero entrar). Pero lo que no tengo yo tan claro es que pueda sobrevivir solo, si tener los diálogos de besugo que puede tener un pez con otros peces. Quizás el pez mismo se olvide hasta de que es un pez.
Hasta que un buen día llega ese espejo de la nada, ese espejo en el que se abre un mundo extraño; la pecera se agranda de golpe y se ve algo muy similar a donde está el pez, y lo más importante no es eso, lo más importante es que hay otro pez. Ese pez se acerca y acerca al igual que el pez protagonista, se acerca hasta que ¡plof! Pedazo de torta con el vidrio. El pez confuso se percata de que todo a su alrededor está en orden hasta que vuelve a ver al intruso y vuelve a la carga, y el intruso también….hasta que ¡plof! Otra vez. Y el pez derepente deja de sentirse solo y vuelve a danzar feliz pensando que no está sólo y que tendrá que volver a golpearse con el cristal para que vuelva a perder la esperanza y tendrá que volver a sonreír (como quiera que sonría un pez) para recuperarla. ¿Se imaginan vivir así? ¿Se imaginan vivir constantemente dándose de bruces con la realidad y darse cuenta de que estás solo en realidad?¿Acaso no se parece demasiado nuestra existencia a la del pez? Vivimos a golpes, viendo cosas nuestras en los otros, hasta que ¡pof! No eran los otros, eras tu mismo quien lo vio. Quizás no seamos tan distintos y nuestra perdición sean los espejos que nos colocan delante y nos impiden ver que en realidad somos nosotros mismos y nada más. Y de nosotros depende la esperanza. De nosotros depende la felicidad. De nosotros y nada más.
Si vamos más lejos se diría que incluso nuestra pecera individual sería un mundo ficticio y que algo exterior es el que tiene en su mano nuestra vida. Quien decide si debemos morir o no, quien decide si debemos tener alguien al lado o no. Sería extraño saber que nuestro mundo no sea real y qué vivimos en una pecera aislada del mundo real. Que alguien nos pone las cosas a mano para alimentarnos y que se alguien cuando se canse de nosotros nos puede tirar por váter o puede dejar de alimentarnos. No seré yo quien le quite la ilusión a nadie de que hay o deje de haber algo externo que controle nuestra vida. Lo que si que se, es que he visto algo en ese pez de mi mismo, algo que me ha hecho comprenderle aún sin tener la menor idea del funcionamiento biológico de un pez. De veras por un momento creí comprenderlo totalmente… a no ser que también a mi, me hayan puesto delante un espejo claro, entonces…pues nada.

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