A mi cuerpo le ha salido un amanecer, se adapta a ella, se bienogra y bienea en función de sus brazos y sus formas. Me canta Moon river cada mañana con solo mirarme
y se deja caer por mi boca usando la lengua de las mariposas.
Puede que por fin encajemos, encajemos en un puzzle con solo
dos piezas, mejor aún, quizás seamos el puzzle o quién sabe, igual es que todos
los puzzles han dejado ya de tener sentido.
Confieso que estoy aprendiendo a callarme, a ausentarme, a
quedarme solo con la tinta que corre por mis venas. Nazco una vez por semana y
me acuesto con la sonrisa puesta sabiendo que el sol tiene un rayo para mí.
Ya no le tengo miedo al miedo. Ya no lo tengo amor a la
nada. Respiro y bebo tranquilo. A esta ronda de versos invita la vida, las que
restan se las dejo a su boca.
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