viernes, 29 de agosto de 2014

29.

A mi cuerpo le ha salido un amanecer, se adapta a ella, se bienogra y bienea en función de sus brazos y sus formas. Me canta Moon river cada mañana con solo mirarme y se deja caer por mi boca usando la lengua de las mariposas.

Puede que por fin encajemos, encajemos en un puzzle con solo dos piezas, mejor aún, quizás seamos el puzzle o quién sabe, igual es que todos los puzzles han dejado ya de tener sentido.

Confieso que estoy aprendiendo a callarme, a ausentarme, a quedarme solo con la tinta que corre por mis venas. Nazco una vez por semana y me acuesto con la sonrisa puesta sabiendo que el sol tiene un rayo para mí.

Ya no le tengo miedo al miedo. Ya no lo tengo amor a la nada. Respiro y bebo tranquilo. A esta ronda de versos invita la vida, las que restan se las dejo a su boca.

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