jueves, 29 de mayo de 2014

Poesía Pop 23

Muchas veces leo la palabra alergia en vez de alegría, y no sé si es cuestión de tristeza o de dislexia. El caso es que hay varios días al año en que nos obligan a estar felices o al menos a parecerlo. Siempre hay navidades que falta alguien y te dan alergia todos los envoltorios y el empalague opresivo. Siempre hay cumpleaños raros que no sientes que haya mucho que celebrar.

-Como si estuviéramos en deuda con la vida, como si existiera el karma, la meritocracia o alguna de estas chorradas neo-pajeras-

Hoy me levanté con la luz nublada entrando por la ventana, sin dolor de cabeza, ni esa sensación de resaca mal llevada que dejan las pastillas para soñar a medias. Nada más que cumplí con las convenciones sociales -esas de desayunar mal y ducharme con agua ardiendo- salí a la calle para comprar unos libros que tenía en mente. Ahora no se lleva leer poesía sin contarlo, ahora no se lleva en secreto ni el más secreto de los odios, basta con abrir el Facebook.

Yo no tengo nada de especial pero odio el pop romántico y la “Poesía Pop” con todo su esplendor. Pido perdón si me he parecido a quien odio, seguramente me queden muchos años para seguir equivocándome, aunque tan a menudo, mire con buenos ojos saltar al vacío más cercano. Pero no nos engañemos, me gustan los regalos sin envoltorio y el olor como a libro nuevo que tienen los años que me quedan.

Quizás no sea tan malo seguir a hostias con el mundo un día más. Aunque llueva y me dejen a medio punto de aprobar tres asignaturas y me engañen como a un niño con planes de tensiones. O quizás sí que es todo una puta mierda como me suele parecer (quién sabe…) y voy a pasarlo mal el resto de mi vida. No sé, en todo caso no os doy a ninguno las gracias por nada y si habéis llegado hasta aquí espero haberos hecho perder al menos un minuto de vuestra vida.

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