Es verdad: Los sueños rara vez dan de comer pero dan de
vivir y hasta de beber si los escribes bonito
No sé como contaros que pasaba por su barrio con la
camiseta de Boca con la estúpida
intención de robarle otro beso a La
argentina
Pero yo qué iba a decirle a ella si paso por su portal
como el que mendiga los sueños a medias; Como el que a pesar del sol lleva
paraguas y hasta pararrayos por si las tormentas
Recuerdo su olor como a nostalgia y su pelo como a mate amargo recién cortado;
No había
lógica en las paredes de sus piernas pero su pecho rezaba un grafiti al estilo Fuerte Apache: TE QUIERO LIBRE
La doce gritaba
su nombre y su Boca susurraba el mío,
¿Qué más podía pedirle?
No sería yo quien le hablase de querernos cuando solo nos
amábamos a gritos en silencio
Su portal aún se acuerda de nuestros gemidos y su cuello Dulce de leche
Al final se trató de quererse en prim(av)era persona: (Yo quiero)
Yo aspiraba como mucho a querer en Segunda: (Tú [me] quieres)
Y bajar a Segunda
Y estar en Segunda
toda la vida
Y bajar a Segunda B
Y ser amantes de Serie
B
(No ganaría ningún título pero alzaría copas de whiskey
cuando le arrancase las dudas en el descuento)
Pero querer en
singular no sirve de nada, la primavera se escribe con plurales y la poesía es
la acción de dos sujetos
Una pena que desde que se fue la mina, yo ya no sepa lo que quiero
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