No sé si alguna vez os habéis fijado en su espalda
Por si cabían dudas también es perfecta cuando se da
la vuelta y disimula
como si no supiera que todos estamos mirándola
y escribiendo sobre ella
Hay espaldas que son como mapas que no entiendes,
la suya no es de esas
pero me perdería un buen rato en ella
No creo que ningún director quisiera que esa espalda
robase a nadie protagonismo
“Disculpe Señorita ¿Podría usted darse la vuelta?”
Pero es lo que tiene la magia,
aparece
simplemente porque existe
El día que la conocí a ella
supe que no tenía nada que ver con el cine clásico
y que su espalda no era del todo un mapa,
ni del nada un poema
pero aún así me basta para perderme en ella
hasta encontrarle ese rincón que le saca la sonrisa
y preguntarme qué mierda está haciendo el mundo
cada día que no consigue hacerla feliz
Las musas son eternas,
ella no es eterna,
yo tampoco soy eterno
y no tengo nada mejor que hacer que pudrirme a su
lado,
mientras sonrío de lo bonito que se pone este antro
cada vez que lo dejamos todo perdido
Que le jodan a las musas del cine clásico cuando me
dan la espalda,
ella está ahí parar mirarme de frente y decirme:
“Necesito otra cerveza”
y joder, lo guapa que se pone cuando se recoge el pelo
y lo fuerte que se ríe,
y lo bonito que se cae,
y lo bien que se levanta
sin necesitarme para ninguna de estas cosas
Ella abre las primaveras con su boca,
mientras yo miro por la ventana,
rezando todo lo que sé (más bien poco)
por que se pase otra noche por mis escombros
Es la puta poesía envasada al vacío
- al mío-
Y cada que la abro soy el primero en pisar la luna
pero sin pisarla
Ahora todos van a fijarse en su espalda,
y yo los entiendo,
jode cuando te dan la espalda
pero yo a lo que aspiro es a que me la de ella
-muchas veces-
aunque no se llame Grace Kelly
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