sábado, 11 de mayo de 2013

Microcuento del deshaucio


"No sé", murmura Manuela compungida. Yo le contesto como siempre haciéndome el interesante " ¿Quién sabe nada?". Nos encanta filosofar mientras contamos los céntimos que nos quedan en la cartera, mientras contamos los días para que vengan a desahuciarnos

 Está lloviendo, es invierno y ya no nos dan la paga.No somos críos, nos sentimos unos chicos que acaban de empezar, pero lo cierto es que ya estamos en el fin de nuestras vidas. Lo peor de todo es que es invierno o eso nos dice la tele. Lo peor de dudar cuando no nos quedan ya ni dudas es que cada día somos más nada. Y duele, no tener nada duele. Duele no ser la cara de la noticias, duele ser la cruz en los telediarios.

No podemos pagar lo que somos, ya nos hemos vendido bastante.Es triste pero no quedan fuerzas que venderles. Duele porque nadie nos representa, no sabemos ni quien somos, pero el caso es que nadie quisiera ser nada parecido a nosotros. Duele la caída porque volamos demasiado alto, duele porque soñamos por encima de nuestras posibilidades, duele porque juntos no somos más que asfalto. 

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