viernes, 27 de junio de 2014

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Míra, aún duele esta piel
y eso que ya no tiene miedo a ser su propia bandera,
su propia isla, si es preciso
su mar ante todas las olas
su hambre, ante todas las guerras
su vida, ante todas las cosas

viernes, 13 de junio de 2014

Creo que nunca debí empezar a escribirte

Creo que nunca debí empezar a escribirte,
aunque es otra a quien describo cuando me preguntan si todo va bien,
me gusta que estés siempre amaneciendo
y que en tu sonrisa haya siempre algo de timidez y de infancia descubierta

Creo que nunca debí empezar a escribirte,
por eso te escribo y hay marejada en mis ojos,
por eso te pienso y hay una piel naufragada que parece llegar a tierra firme

Creo que nunca debí empezar escribirte,
mis manos te engañan con muchas,
mi piel es un disfraz que solo dejará de ser disfraz
cuando tenga la valentía de arroparte

Creo que nunca debí empezar a escribirte,
ahora eres eterna y solo por pensar que lloras escuchando aquella canción,
el mundo no es un buen lugar para soñadores,
espero que tú también te saltes las normas

domingo, 1 de junio de 2014

La chica de la tienda de Kukuxumusu

Me gusta pasar por su tienda por las tardes
para ver si aprendo a decir su nombre
o consigo ser completamente patria
antes de encontrar una mejor donde largarme

Me gusta llamarle Arantxa, Leire, Ainara,
me gusta llamarle Mía
aunque sea completamente suya y un poco Nada
me gusta
me gusta y nada más importa

Quizás tenga ocho apellidos vascos
y sepa de sobra como llaman allí a los besos y a las pulgas,
quizás toque el violonchelo
y sepa que en el norte todo suena más triste
aunque cantemos más fuerte que nadie
y llevemos los golpes como bandera definitiva

Quizás sea de Anoeta y nunca haya ido al fútbol
“Demasiada camiseta”, mucho ruido, pocas tetas
o quizás solo sea la chica de la tienda de camisetas
-La chica de la tienda de kukuxumusu-
y decir Quizás no sea más que una bonita forma de inventarla



viernes, 30 de mayo de 2014

Tendencia Hipster

Señores y señoras, por cada rayo que cae, somos nosotros quienes maquillan a los actores de sus películas y series de televisión.

Las montamos, las sonorizamos, y calmamos su dolor.

Señores y señoras, por cada rayo que cae, somos quienes embasan al vacío el fiambre con el que dan la merienda a sus hijos y los educamos sea cual sea su estado mental.

¡Superdotados o autistas! ¡Superdotados o autistas!

Les entretenemos, les enseñamos inglés, y jugamos con ellos también.

Señores y señoras, por cada rayo que cae, somos quienes planean los edificios en los que habitan y organizan la seguridad de sus viviendas.

¡Y a la casa de la moneda! Sí, señores y señoras, por cada rayo que cae ante sus ojos, somos nosotros los que sufren en su carne el paro cuando no hay empleo. ¡Y no lo hay!

No lo hay.

Somos los hijos de la estirpe de Odiseo. Somos nada, somos nada, somos nada, sólo somos sus putas, ¡Solo! ¡Somos! ¡Sus putas!

Somos los locos que escriben canciones, los locos errantes encerrados en sus naves.

¡PUES QUEMEMOS LAS NAVES!
¡SUPERDOTADOS O AUTISTAS!
¡SUPERDOTADOS O AUTISTAS!
¡SI!
¡SOMOS NOSOTROS QUIENES CONDUCEN LA NAVE!
¡PUES QUEMEMOS LAS NAVES!

Pablo Und Destruktion

Había pasado un día horrible en el almacén sin parar de empaquetar cajas y no tenía más que tres dólares en el bolsillo. Sophie ya no me esperaba en el piso, decía que estaba cansada de soportar las estupideces de un niñato que no hacía más que trabajar y agotar las existencias de whiskey del mini bar. Así que me acerqué a los garitos hipsters del centro para distraerme un poco. Entré en uno repleto de gente donde actuaba un tal Jimmy Z que recitaba poemas y distorsionaba todo lo que tocaba. Era un cabrón realmente bueno para acompañar a una cerveza. Yo no era más que una pequeña patria insignificante que olía a sudor y vestía una sucia camisa de cuadros, pero allí estaba.

 Un tipo con una barba cuidada hasta el extremo me miraba con gesto de desaprobación. Los grupos de hipsters se amontaban como maniquís al ritmo de una música que no entendían. Allí todo el mundo tomaba combinados muy caros y asentía antes los chistes estúpidos de sus grupitos. Las chicas de la barra miraban a Jimmy y a los otros tipos, todos ellos altos, con una estética desenfadada y envidiable. Creo que estaban a punto de llegar su propio Zen de modernidad intelectual y yo creo que estaba a punto de vomitar. La vida moderna es…

Un hombre calvo como de dos metros intentaba ligarse a la camarera, un grupo de extranjeros rubios observaba despistado el panorama y mientras dos chicas se enrollaban en una esquina como si el mundo no existiera o fuera a explotar o algo así. Yo estaba allí en medio, completamente agotado de trabajar, me dolían los brazos hasta para acercarme la cerveza e intentaba soportar educadamente a dos hipsters que no dejaban de pisarme cada vez que creían conocer una de las canciones (auto)destructivas de Jimmy.

Por suerte el bar se iba vaciando conforme mejoraban sus canciones, el cabrón de Jimmy se estaba saliendo esa noche y aún quedaba lo mejor por llegar. La cerveza empezaba a hacerme efecto y me empezaba a sentir más relajado. El sonido de aquella ola negra con forma de violonchelo, la distorsión y el odio más puro y amargo solo contrastaban con aquellos treintañeros mirando sus teléfonos y esperando a que se acabara el concierto.

Mi pierna estaba sangrando y tenía el pantalón manchado, no recordaba haberme hecho daño, pero luego recordé que me había tropezado saliendo del almacén. Entonces Jimmy empezó a calentarse: Señores y señoras, por cada rayo que cae…Empecé a estar dentro y a soltarme un poco y a corear con dos colgaos más: Señores y señoras, por cada rayo que cae ante sus ojos, somos nosotros los que sufren en su carne el paro cuando no hay empleo. ¡Y no lo hay! ¡Y NO LO HAY!

La gente estaba totalmente fuera, no entendían qué estaba pasando, seguían riéndose y competían por ver quién marcaba tendencia. Alguno fingía estar disfrutando del concierto y asentían con rostro indiferente, como mirando a todos los demás por encima del hombro. Jimmy seguía y nosotros con él: Somos nada, somos nada, somos nada, sólo somos sus putas, ¡Solo! ¡Somos! ¡Sus putas! Y reían y reían hasta lo más profundo, mientras la guitarra y la cerveza lo distorsionaban todo. No sé cómo pasó, de verdad, pero el vaso se me escapó de las manos y le partió la cara un chico con un polo de Fred Perry. Lo siento, no volverá a pasar.


jueves, 29 de mayo de 2014

Poesía Pop 23

Muchas veces leo la palabra alergia en vez de alegría, y no sé si es cuestión de tristeza o de dislexia. El caso es que hay varios días al año en que nos obligan a estar felices o al menos a parecerlo. Siempre hay navidades que falta alguien y te dan alergia todos los envoltorios y el empalague opresivo. Siempre hay cumpleaños raros que no sientes que haya mucho que celebrar.

-Como si estuviéramos en deuda con la vida, como si existiera el karma, la meritocracia o alguna de estas chorradas neo-pajeras-

Hoy me levanté con la luz nublada entrando por la ventana, sin dolor de cabeza, ni esa sensación de resaca mal llevada que dejan las pastillas para soñar a medias. Nada más que cumplí con las convenciones sociales -esas de desayunar mal y ducharme con agua ardiendo- salí a la calle para comprar unos libros que tenía en mente. Ahora no se lleva leer poesía sin contarlo, ahora no se lleva en secreto ni el más secreto de los odios, basta con abrir el Facebook.

Yo no tengo nada de especial pero odio el pop romántico y la “Poesía Pop” con todo su esplendor. Pido perdón si me he parecido a quien odio, seguramente me queden muchos años para seguir equivocándome, aunque tan a menudo, mire con buenos ojos saltar al vacío más cercano. Pero no nos engañemos, me gustan los regalos sin envoltorio y el olor como a libro nuevo que tienen los años que me quedan.

Quizás no sea tan malo seguir a hostias con el mundo un día más. Aunque llueva y me dejen a medio punto de aprobar tres asignaturas y me engañen como a un niño con planes de tensiones. O quizás sí que es todo una puta mierda como me suele parecer (quién sabe…) y voy a pasarlo mal el resto de mi vida. No sé, en todo caso no os doy a ninguno las gracias por nada y si habéis llegado hasta aquí espero haberos hecho perder al menos un minuto de vuestra vida.

lunes, 19 de mayo de 2014

Manques

Cuando caye la nueche
y los mios güeyos nun se zarren
póngome a pensar en ti:
Muyer llagartu, muyer de naide, abogada del diablu

Los de Ciares yeren pa ti poca cosa
entós fícime poeta,
falé d’alborecíes, d‘escombru y asina : tu nunca mirasti pa min  

Agora que ye Underground falar asturianu
y rise de los progres
voi dicítelo bien claro:
manques
manques muncho
(y yo que pensaba llevate al muelle a pasiar cuando fuéramos vieyos…)

Manques
Manques muncho
Manques porque te crees llibre

Agora nun t’alcuerdes de Cimavilla
agora ye mas guapo ser Barna y Madrid
agora ye meyor ser Londres, ser París
agora dícesme:
“¿Has visto la última de Tarantino?”
y a mi suénesme estranxera
nun te conozo
nun yes tu

Agora que fales tan bien…
nun tienes mieu a dir sola nel metru
nin a ser ciudá, o patria, o mundiu

Yo voi comer mierda
(Sábeslo bien)
VOI-COMER-MIERDA
Y voi montame a pasiar nel bus londinense de Xixón
mientres glayo'l to nome como si tuviera llocu

Voi pudrime equí
(Sábeslo bien)
VOI-PUDRIME-EQUÍ
Y manca
Y manques
Manques porque yes suya
Manques porque nun yes tu
Manques porque yá nun te quiero